De acuerdo con la Agencia Central de Noticias de Corea, ACNC, la jornada incluyó pruebas del cañón de cubierta, ametralladoras automáticas y medios de guerra electrónica, como parte del plan de evaluación de la capacidad combativa del buque.
Acompañado por altos dirigentes del Partido del Trabajo de Corea (PTC) y de la defensa nacional, Kim destacó que los ensayos confirman la fiabilidad de los sistemas antibuque, antisubmarino y antiaéreos, así como de las armas ofensivas estratégicas instaladas a bordo.
Según subrayó el mandatario, el desarrollo de estos sistemas abre la posibilidad de transformar la disposición estratégica de las fuerzas navales coreanas.
El líder de la RPDC delineó tareas para avanzar en la creación de sistemas de batalla sobre y bajo el mar, en consonancia con el proyecto estratégico del Partido.
También, recalcó la necesidad de fortalecer de manera continua la capacidad disuasoria y de guerra, para demostrar con acciones claras la voluntad política de poseer la fuerza absoluta.
Kim ordenó que el destructor Kang Kon entre en servicio en un plazo de dos meses, tras concluir responsablemente las pruebas.
Al mismo tiempo, convocó una reunión de consulta sobre el desarrollo de la industria de construcción naval, tras reafirmar la importancia de las fuerzas marítimas en la defensa de la soberanía nacional.
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