El largometraje, dirigido por el cineasta estadounidense Destin Daniel Cretton y protagonizado por el actor británico Tom Holland, registró además el mejor martes en la historia de la recaudación mundial, reseñó el medio especializado Sensacine.
La nueva entrega del superhéroe arácnido logró el segundo estreno más grande de todos los tiempos a nivel global, solo superado por Vengadores: Endgame (2019), aunque en Norteamérica sí desbancó a aquella cinta.
Asimismo, superó la barrera de los mil millones de dólares en seis jornadas, marca únicamente batida por la épica conclusión de la saga coral.
Este vendaval de optimismo para la alicaída taquilla postpandemia fue celebrado por el directivo estadounidense Josh D’Amaro, presidente de Disney, quien vinculó el éxito del filme con el futuro inmediato del estudio, compartió Sensacine.
El triunfo de Spider-Man augura un futuro promisorio para Vengadores: Doomsday, afirmó D’ Amaro durante una conferencia sobre resultados trimestrales.
La nueva cinta del equipo de superhéroes, que se estrenará en diciembre de 2026 compitiendo directamente con el largometraje de ficción Dune 3, es la gran apuesta de la casa matriz de Marvel Studios, aunque los derechos cinematográficos de Peter Parker sigan en poder de Sony Pictures.
El fenómeno contrasta con la fatiga que experimenta el género, pues el sonoro fracaso de Supergirl: Woman of Tomorrow, dirigida por el australiano Craig Gillespie y protagonizada por la también australiana Milly Alcock, evidencia la crisis de DC Studios, añadió la publicación.
La cinta, también estrenada el presente año, cerró su ciclo con 125,9 millones de dólares, una cifra inferior a la alcanzada por Blue Beetle en 2023 y apenas superior a los discretos 82,4 millones que sumó Catwoman en 2004.
En 2025, el único filme de superhéroes que logró colarse entre los diez más taquilleros fue Superman, con 618,7 millones.
De cara al futuro inmediato, DC apuesta por el terror con Clayface, que llegará a salas en octubre de 2026 bajo la dirección del británico James Watkins y la actuación del también británico Tom Rhys Harries.
El estudio confía en replicar la ola de miedo que triunfó en 2025 con fenómenos como Backrooms, del estadounidense Kane Parsons, y Obsession, de su compatriota Curry Barker.
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