El portavoz militar del grupo, Yahya Saree, declaró en un comunicado difundido por la agencia Saba, vinculada a los hutíes, que las operaciones tuvieron como blanco posiciones militares, depósitos de armas y centros de mando.
Según Saree, los ataques se concentraron en la zona de Mocha y en el campamento de Tadawin, en Marib, y provocaron decenas de bajas, entre ellas ciudadanos saudíes.
Arabia Saudita no emitió de inmediato comentarios sobre esas afirmaciones y sostiene que no mantiene fuerzas desplegadas en Yemen, mientras señala que su papel se limita al respaldo de las autoridades gubernamentales y a la protección de sus fronteras.
Desde abril de 2022, Yemen vivió una relativa disminución de los combates entre las fuerzas gubernamentales, apoyadas por una coalición encabezada por Riad, y los hutíes, respaldados por Irán.
No obstante, desde comienzos de julio se registraron nuevos enfrentamientos esporádicos en varios frentes, con saldo de decenas de muertos y heridos.
Los hutíes controlan Saná y varias gobernaciones del país desde septiembre de 2014.
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