También había un día en que en el mercado había naranjas sin semillas y otro en el que desaparecían hasta el próximo año y habñia fechas fijas e inicio y final de las estaciones.
La ciudad tenía un clima tan ordenado y cómodo, en fin, que durante el verano ninguna casa ni oficina requería aire acondicionado, ni eran necesarios calefactores en invierno; artefactos que actualmente son necesarios.
Claro, cada cinco o seis años algo conocido como Fenómeno El Niño (FEN) alteraba en algo esa normalidad, pero no tenía desde mucho tiempo atrás la gravedad del que se avecina y ha comenzado a asomar y que irá agravándose a lo largo del año.
Sin embargo, volviendo al tema del título, en los inicios del FEN, Lima vive las cuatro estaciones, porque uno está en modo invierrno por la noche y al amanecer y después estar hasta media mañana en una especie de otoño, al medio día en un calor tropical y al atardecer en algo así como otoño.
Sin que haya temporada de invierno usual, los efectos de FEN harán dentro de pocos meses que impere un fuerte calor y, sobre todo en el norte del país, lluvias torrenciales que provocarán inundaciones, avenidas y avalanchas y habrá sequías inclementes en el sur andino, todo lo cual alcanzará su mayor intensidad en febrero de 2026.
En una reciente conferencia con la prensa internacional, el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Luis Vásquez, dijo que se estima que serán afectados un millón 200 mil peruanos.
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