Los precios en los surtidores se encuentran “en niveles máximos”, pero que todavía podrían aumentar considerablemente, declaró Leclerc al canal de televisión CNews.
El presidente del comité estratégico de los centros de distribución E-Leclarc afirmó que los profesionales implicados en la economía se prepararan para una subida de los precios del carburante, que provocaría una mayor inflación.
De esa forma, un carburante a 2,40 euros por litro representaría unos 14 mil millones de euros anuales de gasto adicional para consumidores y, sobre todo, para las empresas en comparación con los 2,10 euros del precio actual.
Tal cifra equivale al 0,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, cuando el pasado año la economía creció, precisamente, a ese por ciento y este año difícilmente llegue al 0,7 previsto.
En ese caso, el Gobierno se vería obligado a intervenir sobre la fiscalidad de los carburantes, consideró el empresario.
Hay un umbral en el que las autoridades públicas estarán obligadas, si esto se prolongara y fuera demasiado fuerte, a reducir un poco la fiscalidad de los carburantes, cualquiera que sea la forma que adopte”, estimó Leclarc.
De esa forma, el Estado tendría que elegir entre mantener una importante fuente de ingresos fiscales (hasta 60 por ciento del precio de la gasolina) o sacrificar parte de ella para aliviar a los automovilistas, estiman expertos de BFMTV Business.
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