Alemany explicó que, aunque el flujo de turistas se incrementó de forma significativa durante las últimas dos décadas, el desembolso promedio por visitante, calculado en términos reales, no aumentó al mismo ritmo.
El país pasó de recibir cerca de cuatro millones de pasajeros aéreos a aproximarse a los ocho millones, mientras la industria prepara una expansión de su capacidad hotelera con más de 11 mil habitaciones proyectadas para los próximos años, indicó el economista en la feria de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores).
Según el especialista, la incorporación de nuevos establecimientos de mayor categoría puede contribuir a elevar el consumo promedio, al atraer visitantes con mayor capacidad de gasto.
También planteó la necesidad de ampliar las opciones disponibles fuera de los hoteles, especialmente del modelo todo incluido, para estimular el consumo en restaurantes, comercios y otros servicios vinculados con las comunidades receptoras.
Alemany incluyó entre los desafíos del turismo dominicano la regulación de las plataformas de alojamiento de corta estancia, el fortalecimiento de los proveedores locales y la preparación del personal.
A estos factores añadió los riesgos derivados del clima y de los costos de la conectividad aérea, que pueden verse afectados por las fluctuaciones del petróleo, otros insumos y la situación económica internacional.
El experto consideró igualmente necesario ampliar los mercados de procedencia de los turistas y reducir la dependencia de Estados Unidos.
Reflexionó que la actividad turística mantiene una amplia incidencia sobre la economía nacional debido a sus vínculos con sectores como la agropecuaria, manufactura, comercio, transporte, construcción y los servicios.
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