Los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC) declararon que, junto a gobiernos, la Organización Mundial de la Salud, fabricantes, investigadores y socios financieros aceleran el desarrollo y el despliegue de pruebas diagnósticas, vacunas, tratamientos y equipos de protección individual (EPI).
Sin embargo, reconocieron los Africa CDC, la financiación sigue siendo lenta y depende en gran medida de la movilización de recursos de emergencia.
El actual brote de ébola en RDC pone de relieve la falta de inversión predecible y sostenible, así como la ausencia de sistemas rutinarios para desarrollar, fabricar, adquirir, almacenar y desplegar rápidamente contramedidas médicas antes de producirse las crisis.
La agencia sanitaria continental mencionó entre las principales deficiencias la inexistencia de pruebas diagnósticas del para su uso cerca del punto de atención al paciente, la fragmentación de los mercados de EPI, la limitada capacidad de fabricación descentralizada y el escaso poder adquisitivo de las regiones afectadas.
El artículo “Cerrar la brecha de preparación: ir más allá de la respuesta de emergencia para sostener el ecosistema de contramedidas médicas”, publicado por la revista médica The Lancet y citado por los Africa CDC, sostiene que los gobiernos deben actuar conforme a las recomendaciones del Panel Independiente de Alto Nivel del G20 sobre la Financiación de los Bienes Públicos Mundiales.
Sus autores, entre ellos el miembro de la junta directiva del Centro Médico Africano de Excelencia, Benedict O. Oramah; el director general de la agencia sanitaria continental, Jean Kaseya, coincidieron además en la necesidad de contar con mecanismos de financiación sostenible dentro de la arquitectura de salud mundial.
Esta última no solo para controlar el actual brote de ébola, sino también para garantizar que África y el resto del mundo puedan responder con rapidez ante futuras amenazas, como esa infección y el virus de Marburgo.
A medida que se acerca la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre Prevención, Preparación y Respuesta ante Pandemias, prevista para el 20 septiembre próximo en Naciones Unidas, la arquitectura sanitaria mundial se encuentra bajo escrutinio, subrayó la fuente.
Caracterizada por la fragmentación, la duplicación, la falta de alineación de prioridades, la competencia, las brechas de financiación y los persistentes desequilibrios de poder, se espera que una reforma de dicha arquitectura contribuya a una respuesta eficaz ante los brotes en todo el mundo, concluyó.
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