El proyecto fue aprobado por la Cámara de Diputados el pasado 16 de julio, con 217 votos a favor, 152 en contra y dos abstenciones, y pasó al Senado para su segunda lectura.
La iniciativa impulsada por la mayoría encabezada por la primera ministra Giorgia Meloni, establece un sistema acompañado de un premio de gobernabilidad que contempla 70 escaños adicionales en la Cámara y 35 en el Senado para la lista o coalición que obtenga al menos el 42 por ciento de los votos válidos y resulte primera en ambas cámaras.
El propósito, según sus promotores, es garantizar mayor estabilidad al Ejecutivo y evitar que la fragmentación parlamentaria dificulte la formación de gobiernos duraderos, sin embargo, la oposición considera el proyecto desequilibrado y contrario a una mayor representatividad.
Entre los puntos que podrían experimentar modificaciones durante el trámite en el Senado figura el mecanismo de elección de los parlamentarios, ya que la propuesta de introducir preferencias no fue aprobada durante su paso por la Cámara Baja.
El tema vuelve ahora al centro del debate entre los representantes de la coalición de Gobierno y la oposición, la cual reclama mecanismos que permitan a los electores escoger directamente a los candidatos.
Otro de los asuntos más controvertidos es la eventual introducción de una segunda vuelta electoral cuando ninguna fuerza alcance las condiciones necesarias para beneficiarse del premio de gobernabilidad, iniciativa que provocó reservas dentro de la propia mayoría.
La pasada semana, las fuerzas de la oposición presentaron centenares de enmiendas contra el proyecto de reforma y preparan una dura confrontación en el Senado.
Los partidos de centroizquierda cuestionan especialmente el peso concedido al premio de gobernabilidad, las listas bloqueadas (bajo esta modalidad, el ciudadano solo elige las siglas o el logotipo del partido político) y las limitaciones para que los ciudadanos intervengan directamente en la selección de sus representantes.
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