El instituto emisor publicó este miércoles su informe de Política Monetaria, donde señaló que en entre enero y marzo de 2026 la actividad en los mercados estuvo afectada por factores de oferta.
A esto se sumaron en el segundo trimestre la debilidad de la demanda, el aumento del desempleo, los efectos negativos del encarecimiento de los combustibles y, más tarde, las adversas condiciones climáticas a partir de julio.
Estos eventos llevaron a reducir las perspectivas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), que bajarán de 1,0/1,75 a sólo 0,25/0,75 por ciento.
Si la recién aprobada Ley de Reconstrucción Nacional cumple con las expectativas anunciadas por el gobierno, en 2027 habría un crecimiento de entre dos y tres puntos porcentuales y llegaría a 3,25 un año después, indicó el Banco Central.
El informe de la institución puso el acento en algunos factores cruciales que afectan la economía este año, entre ellos la menor producción minera, en particular la extracción del cobre, y los problemas del mercado laboral iniciados a partir de la pandemia.
A ello se suma el aumento de los costos de contratación en los últimos años y el bajo desempeño de un indicador clave, como es la Formación Bruta de Capital Fijo, que permite medir la inversión en maquinaria industrial, equipos pesados o inmuebles para instalar fábricas.
Respecto a la inflación, el banco mantiene una proyección por encima de los cuatro puntos para fines de año y un descenso al tres por ciento en el segundo trimestre de 2027, cuando la demanda debe recuperarse y exista mayor estabilidad en los costos.
En cuanto al plano externo, predomina la influencia en la economía de Chile del conflicto en el Medio Oriente, sobre todo por el encarecimiento del petróleo, y la irrupción en los procesos productivos de la inteligencia artificial.
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