El organismo hizo un estudio en estos centros de atención que abarca desde enero de 2024 hasta mayo de 2025.
Las conclusiones revelan que, además del retraso en brindar ayuda a personas con peligro inminente para la vida, clasificados como C1, el caso se repitió con quienes fueron categorizados como de alto riesgo (C2), donde hubo quienes debieron esperar más de 84 horas.
De acuerdo con la Contraloría, la tardanza fue más extensa para pacientes complejos sin peligro de muerte o daños severos.
A raíz de los resultados, los establecimientos hospitalarios y sus servicios de urgencia deberán adoptar medidas para agilizar la gestión y asignar recursos materiales y humanos a las unidades de emergencia correspondientes.
La Contraloría también ordenó verificar con rigor los tiempos registrados en cada caso e instruir procedimientos disciplinarios cuando sea necesario.
De acuerdo con los protocolos establecidos en el sistema de salud de Chile, un paciente categorizado como C1 debe ser atendido inmediatamente, mientras en un C2, la espera no puede exceder de 30 minutos.
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