Las asiáticas llegaron a la jornada decisiva en la cima con 18 puntos de match, después de empatar 2-2 con las vigentes campeonas indias en la décima ronda, resultado que redujo a una unidad su ventaja sobre Kazajistán.
China afrontó la última batalla ante Vietnam, mientras Kazajistán se midió con Polonia, en una pugna que mantuvo hasta el cierre el suspenso por las medallas.
El triunfo devuelve a China a la cima de una competición en la que India defendía la corona conquistada en Budapest 2024, aunque esta vez debió conformarse con el bronce tras igualar 2-2 con Georgia en la ronda definitiva.
Kazajistán se quedó con la plata, mientras India aseguró además la Copa Gaprindashvili, destinada al país con mejor actuación combinada entre los torneos Open y femenino.
El desenlace puso punto final a una Olimpiada marcada por la batalla cerrada en la cima y por el protagonismo de una nueva generación de ajedrecistas asiáticas, capaces de convertir cada tablero en una pequeña frontera entre la gloria y la espera.
Para China, el jaque final llegó acompañado por el oro; para sus rivales, Samarcanda dejó la certeza de que en el ajedrez por equipos hasta el último movimiento puede cambiar la historia.
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