Según comentó el titular, se trata “de la consulta del artículo IV”, que consiste en una revisión periódica que el organismo realiza a sus países miembros sobre cada uno de sus indicadores económicos.
Gómez alegó que la referida solicitud “es un primer paso en el relacionamiento renovado con el FMI y es importante en el proceso de buscar aliados para enfrentar la actual situación fiscal”.
Durante la víspera, en una alocución televisada, el presidente Abelardo de la Espriella anunció que su país comenzaría negociaciones con el FMI.
Varios legisladores del Pacto Histórica rechazaron el aviso.
El senador Alejandro Ocampo, mediante una serie de pronunciamientos en su cuenta de la red social X, fue uno de los que repudió la medida.
“Con el FMI no se dialoga: se acatan condiciones que suelen golpear derechos sociales. El presupuesto inflado refuerza el mensaje de crisis y prepara el terreno para un ajuste fuerte. Como en 1999-2002, puede traer recortes, reformas estructurales y presión sobre transferencias a regiones”, opinó el legislador.
En otro comentario expuso que los programas del referido fondo los “diseña Washington y lo pagan, en la práctica, los que menos capacidad de voz tienen, es decir los más pobres, los trabajadores y los campesinos”.
Remarcó además que pedirle prestado al FMI podría acarrear para Colombia el aumento de la edad de jubilación, la rebaja de los salarios, así como la eventual entrega de la economía y recursos minerales a Estados Unidos.
La representante a la Cámara María Fernanda Carrascal denunció por su parte que los planes de ajuste estructural y de privatizaciones que el FMI impone como condición para los préstamos tienen efectos negativos probados en el deterioro de la capacidad estatal, la desigualdad económica, el gasto social y los ingresos de los sectores populares.
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