La ruta de los pueblos blancos de Andalucía es un clásico intemporal. Desde Ronda hasta Grazalema, estos municipios ofrecen calles encaladas, plazas tranquilas y gastronomía serrana.
«Son la esencia de lo rural mediterráneo», dice la historiadora del arte Pilar Ruiz. Según la Diputación de Málaga, el turismo rural en la zona ha crecido un 15 por ciento anual.
«El viajero busca autenticidad, y aquí la encuentra», afirma Ruiz. Los expertos recomiendan recorrerlos en primavera u otoño, evitar agosto y alojarse en casas rurales. La ruta, salpicada de miradores y senderos, invita a un viaje pausado y sensorial.
mem/rfc













