El Frente de Pacientes Renales realizó este martes el denominado Plantón Nacional Pacífico por la Vida en la Plaza San Francisco, en el Centro Histórico de Quito.
Los manifestantes reclamaron el pago a los centros privados que brindan estos tratamientos al sistema público, después de que varias clínicas anunciaran que podrían suspender la atención a partir del primero de octubre por falta de fondos.
Según explicaron, la diálisis permite eliminar sustancias de desecho y exceso de líquidos de la sangre cuando los riñones han perdido esa capacidad y constituye un tratamiento indispensable para las personas con insuficiencia renal avanzada.
Alicia Bedoya, paciente renal que participó en la protesta, afirmó que las sesiones deberían durar cuatro horas y realizarse tres veces por semana, pero aseguró que algunos centros las han reducido a tres horas, tres horas y media o incluso dos horas.
“Sin esa máquina nosotros ya no podemos vivir”, afirmó Bedoya, quien advirtió que durante las sesiones los pacientes pueden sufrir alteraciones de la presión arterial y otras complicaciones graves.
El portavoz del Frente de Pacientes Renales del Ecuador, Kevin Valdez, señaló que unas 20 mil 800 personas dependen de la diálisis en el país y reclamó garantías para mantener sus tratamientos de forma permanente.
Valdez afirmó que el colectivo lleva más de tres años reclamando atención de las autoridades sin ser recibido por ninguno de los ocho ministros que han ocupado la cartera de Salud durante ese período.
Los manifestantes llevaron al plantón una silla vacía en memoria de un paciente de 57 años que murió por falta de diálisis, según denunciaron.
Marianita Narváez, familiar de una paciente con una enfermedad catastrófica, llamó a unir a los afectados por distintas enfermedades para exigir al Estado el cumplimiento de las garantías constitucionales de acceso a la salud.
Narváez anunció la intención de acudir a la Corte Constitucional y posteriormente a organismos internacionales.
La protesta se desarrolló en la Plaza San Francisco, aunque la idea inicial era llegar hasta la Plaza de la Independencia y hacer el plantó frente al Palacio de Carondelet, sede del Gobierno.
Sin embargo, encontraron vallas y presencia policial y militar, por lo que fueron al otro sitio a expresar sus reclamos con carteles que decían “La salud es un derecho y no un privilegio” y “Sin salud no hay futuro”, entre otros mensajes.
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