El llamado subempleo invisible pasó de 213 mil 370 personas en septiembre de 2025 a 413 mil 155 en agosto de 2026, de acuerdo con la Encuesta de Mercado Laboral del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). La proporción dentro de la población ocupada aumentó de 10,8 a 20,2 por ciento en ese período.
El fenómeno comprende a personas consideradas ocupadas porque trabajan más de 40 horas semanales, pero cuyos ingresos se encuentran por debajo del salario mínimo.
Entre ellas figuran vendedores ambulantes, trabajadores agrícolas y conductores por cuenta propia, entre otras actividades de bajos ingresos.
Del total de subempleados invisibles, unos 261 mil 360 son hombres, precisó el informe del INEC.
Los resultados contrastan con el anuncio oficial sobre la creación de unos 77 mil 300 nuevos puestos de trabajo y la reducción de la tasa de desempleo de 10,4 a 8,5 por ciento.
Para el economista y expresidente del Colegio de Economistas de Panamá, Raúl Moreira, el aumento de la ocupación no necesariamente refleja una mejora en la calidad del empleo.
El especialista advirtió al diario La Estrella de Panamá que las estadísticas incluyen desde empleos remunerados hasta trabajos ocasionales o actividades realizadas en negocios familiares, por lo que no siempre distinguen entre una ocupación plena y labores circunstanciales.
Moreira consideró que el comportamiento del subempleo constituye una señal sobre la precarización laboral y subrayó que el crecimiento económico debe traducirse en empleos decentes capaces de satisfacer las necesidades de los trabajadores y sus familias.
Por su parte, el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón, reconoció la reducción del desempleo, pero llamó la atención sobre el incremento del subempleo por insuficiencia de ingresos.
Gordón cuestionó además programas de primera experiencia laboral para jóvenes que contemplan remuneraciones inferiores al salario mínimo y sostuvo que esa situación reduce el valor de la fuerza de trabajo.
Otro indicador que refleja las dificultades del mercado laboral es la informalidad, que aunque descendió dos puntos porcentuales, se mantuvo en 45,8 por ciento, equivalente a unas 784 mil 244 personas.
Sin incluir las comarcas indígenas, las tasas más elevadas corresponden a Bocas del Toro, con 62,7 por ciento; Darién, 62,3; Coclé, 59,5; y Colón, 49,1 por ciento.
Por actividades económicas, la construcción registra una informalidad de 64,6 por ciento y la industria manufacturera 59,5 por ciento.
El presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), Alberto López, consideró que la informalidad constituye un problema de especial relevancia, debido a que priva a los trabajadores de ingresos regulares, seguridad social y acceso al crédito.
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