Cada vez más viajeros eligen destinos inspirados por la literatura. La ruta de Don Quijote en La Mancha o el Dublín de Joyce atraen a lectores de todo el mundo.
«Los libros crean mapas emocionales», afirma la profesora de literatura Elena Sanz. Según datos de Turespaña, el turismo literario ha crecido un 20 por ciento en cinco años.
«El viajero quiere pisar los escenarios de sus novelas favoritas», añade Sanz. Ciudades como Lisboa, París o Buenos Aires ofrecen rutas literarias guiadas. El fenómeno, lejos de ser minoritario, se expande con clubes de lectura y festivales.
mem/rfc













