El encuentro con el titular de Educación Nacional permitió reabrir el diálogo con las organizaciones estudiantiles, aunque sin compromisos concretos sobre sus principales demandas.
Nathanaël Combary, presidente del consejo de administración de Lycée Renové, y Louis Letoublon, vicepresidente de los liceos, señalaron que el titular de Educación prometió una consulta nacional sobre la representación estudiantil.
Además, Geffray se refirió a una revisión de su funcionamiento, ante un sistema que Combary y Letoublon consideran incapaz de trasladar eficazmente las reivindicaciones de los alumnos.
Entre las exigencias planteadas figuran mejoras en la salud mental, las condiciones materiales de los centros y la sustitución del personal ausente.
Letoublon denunció que en el 10 por ciento de los liceos más afectados por la falta de reemplazos queda sin cubrir el 19 por ciento de las horas lectivas, frente al seis en los establecimientos menos afectados.
Ambos dirigentes condenaron las agresiones, incluidas las cometidas por personas ajenas al movimiento, pero también denunciaron la violencia policial y reclamaron que las protestas se desarrollen pacíficamente.
La continuidad de las acciones dependerá de las consultas internas y de una nueva reunión prevista para la próxima semana, afirmaron ambos.

Más tajante, Ryad Rani, presidente de la Unión Sindical de Liceos (USL), afirmó que el encuentro no aportó “ningún anuncio concreto” y llamó a mantener las manifestaciones y sumarse al tercer acto de movilización del próximo 6 de octubre.
El ministro abrió conversaciones sobre la democracia estudiantil y el ritmo escolar, aunque condicionó este último debate al horizonte de las elecciones presidenciales, destacó el dirigente estudiantil.
“No cederemos mientras no haya anuncios concretos”, advirtió Rani, quien confirmó también la participación de su organización en las protestas del 6 de octubre.
Para esa fecha, la Central General de Trabajadores convocó a una segunda huelga nacional del sector público, después que el pasado 29 de septiembre cerca de 300 mil empleados de ese sector salieron a las calles de las más importantes ciudades francesas.
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