Según la convocatoria, entregada a Prensa Latina, los especialistas también evaluarán medidas para preservar la riqueza forestal sin comprometer la seguridad alimentaria ni los medios de vida rurales.
El encuentro, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), reunirá a unos 65 participantes entre funcionarios, productores, empresarios, instituciones financieras, organismos regionales y socios para el desarrollo.
La cita, que se extenderá hasta el 8 de octubre, buscará comenzar a construir una hoja de ruta latinoamericana compartida y liderada por los propios países para impulsar sistemas agroalimentarios capaces de producir alimentos y, al mismo tiempo, conservar y restaurar los bosques.
Según la FAO, la expansión de la agricultura constituye uno de los principales motores de la deforestación mundial y responde por casi 90 por ciento de la pérdida de bosques.
La transformación de los sistemas productivos aparece así como uno de los desafíos centrales para conciliar producción, conservación ambiental y desarrollo rural.
Los debates prestarán especial atención a modelos de producción sostenible, entre ellos los sistemas agroforestales y silvopastoriles, además de mecanismos de trazabilidad inclusiva, comercio libre de deforestación e incentivos económicos para conservar los bosques.
También serán analizadas las condiciones necesarias para ampliar esas prácticas, como una mejor gobernanza de la tierra, acceso al financiamiento, información para la toma de decisiones y respaldo a los pequeños productores, así como la participación y los derechos de los pueblos indígenas y comunidades locales.
La FAO utilizará durante el intercambio su denominado Árbol de Soluciones, un marco que agrupa seis áreas vinculadas entre sí: gobernanza de la tierra; producción agrícola sostenible; consumo y comercio responsables; incentivos para mantener los bosques; datos para la toma de decisiones, y medios de vida rurales, equidad e inclusión.
Para el organismo mundial, América Latina y el Caribe poseen una importancia estratégica para la producción mundial de alimentos y la conservación de los recursos naturales.
La región concentra además una parte significativa de los bosques y de la biodiversidad del planeta.
El encuentro regional coincide además con el nuevo Marco de Programación por País 2026-2030 suscrito por Panamá y la FAO, que establece una hoja de ruta de cooperación para fortalecer la agricultura familiar, el desarrollo rural, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental.
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