Según un análisis publicado este miércoles por el portal Metrópoles, la comida dejó de ser únicamente una necesidad durante los viajes y pasó a integrar la experiencia del ocio, desde establecimientos de alta cocina hasta mercados tradicionales, bares y festivales.
El fenómeno ocurre en un momento de expansión de la industria sin humo en el gigante sudamericano, recalcó el medio de prensa.
De acuerdo con datos del Ministerio de Turismo, en 2025 Brasil recibió 9,3 millones de visitantes extranjeros, cifra récord que representó un incremento de 37,1 por ciento con respecto al año anterior.
Entre los factores de satisfacción de esos viajeros figuró la gastronomía, expuso la cartera.
Amplió que más del 95 por ciento de los turistas internacionales evalúan de manera positiva la culinaria de los destinos brasileños, lo que convierte a la alimentación en un elemento de atracción y promoción.
La edición 2026, de la Guía Michelin para Río de Janeiro y Sao Paulo, concedió por primera vez en abril pasado tres estrellas a dos restaurantes de Brasil y América Latina: Evvai y Tuju, ambos ubicados en la capital paulista.
Tal distinción coloca a esos establecimientos entre los principales referentes gastronómicos de la región y refuerza la posibilidad de que una experiencia culinaria se convierta por sí misma en motivo para viajar.
El chef Ivan Ralston, fundador del Tuju, destacó la relación entre gastronomía y turismo, y consideró que Brasil posee un potencial comparable al de países reconocidos por su cocina, debido a la diversidad de ingredientes y las tradiciones existentes.
Las cocinas de estados como Paraná, Alagoas y Amazonas presentan productos, técnicas y costumbres diferentes, lo que permite construir experiencias asociadas a cada territorio.
Para la Empresa Brasileña de Turismo, la gastronomía constituye uno de los pilares del sector a nivel nacional por su vínculo directo con la cultura y la identidad territorial.
De esa manera, el visitante puede conocer no solamente los platos, sino también las historias, las comunidades, las formas de producción y los modos de vida relacionados con ellos.
Tal tendencia también modifica la manera en que algunos viajeros organizan sus recorridos.
Restaurantes, mercados y establecimientos de comida regional pueden determinar la elección de un destino e incluso influir en la planificación del alojamiento y las actividades.
Desde Sao Paulo y sus famosos restaurantes hasta los mercados tradicionales de ciudades como Belo Horizonte y Belém, la oferta permite combinar alta gastronomía y cocina cotidiana con el conocimiento de las culturas locales.
El turismo gastronómico emerge como una vía para diversificar la oferta brasileña y distribuir los beneficios de la actividad más allá de los destinos tradicionalmente asociados con playas y otros encantos de la naturaleza.
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