Más de 380 millones de personas realizaron al menos una actividad de montaña en los últimos 12 meses, y el sector crece a un ritmo del 18 por ciento anual, relata ONU Turismo.
Las montañas albergan a mil 100 millones de personas, muchas de ellas entre las más pobres y aisladas del mundo, y el turismo bien gestionado puede ser un salvavidas para estas comunidades.
Sin embargo, solo el ocho por ciento del turismo internacional llega a los 10 países más montañosos.
El perfil del visitante ha cambiado: ya no es solo el alpinista experto, sino viajeros de 30 a 50 años que buscan desconexión activa combinando trekking con ecoalbergues y fotografía de paisaje.
Las mujeres representan ya el 47 por ciento de los contratantes de rutas guiadas.
La tecnología juega un doble papel: por un lado, las aplicaciones de mapeo offline y los dispositivos de medición de oxígeno reducen un 23 por ciento los incidentes graves.
Por otro lado, aparece el “montañismo con influencers” que genera polémica y lleva a algunos parques a limitar drones y antenas 5G. La saturación de rutas emblemáticas como el Camino Inca o el Mont Blanc está forzando sistemas de permisos diarios y tasas de conservación.
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