El acuerdo entró en vigor el 10 de octubre de 2025 y contemplaba el cese de las operaciones militares, el redespliegue de las fuerzas israelíes, un intercambio de prisioneros y la entrada de ayuda humanitaria.
Tras su implementación, el ejército israelí replegó sus fuerzas hasta una línea de despliegue conocida como la «Línea Amarilla». Esa disposición dejó alrededor del 53 por ciento del territorio gazatí bajo control israelí y restringió el acceso palestino al resto de la Franja.
Sin embargo, los ataques aéreos, los bombardeos de artillería, los disparos y las demoliciones continuaron durante los meses siguientes, mientras las fuerzas israelíes avanzaron en algunas zonas más allá de la línea de despliegue inicial.
El Ministerio de Salud de Gaza informó que, desde la entrada en vigor del acuerdo, mil 471 personas habían muerto y cinco mil 189 habían resultado heridas.
Los datos mensuales reflejan víctimas durante todo el período. En octubre de 2025 se contabilizaron 226 muertos y 594 heridos; en noviembre, 130 fallecidos y 314 lesionados; y en diciembre, 59 muertos y 244 heridos.
En 2026, las cifras comunicadas fueron de 94 muertos y 253 heridos en enero; 120 fallecidos y 288 lesionados en febrero; 80 muertos y 235 heridos en marzo; 115 fallecidos y 388 lesionados en abril; 106 muertos y 503 heridos en mayo; y 123 fallecidos y 587 lesionados en junio.
Por su parte, Ismail al-Thawabta, director general de la Oficina de Medios del Gobierno de Gaza, declaró que Israel había cometido cinco mil 223 violaciones del acuerdo. Entre ellas mencionó bombardeos, disparos, demolición de viviendas y edificios, incursiones de vehículos militares y 200 detenciones.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) también documentó operaciones militares y demoliciones de inmuebles residenciales después del alto el fuego, hechos que provocaron nuevos desplazamientos de civiles.
En un informe publicado el 26 de junio de 2026, la OCHA señaló que la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas había verificado la muerte de 196 palestinos, entre ellos 18 mujeres y 43 niños, cerca de la Línea Amarilla entre el comienzo de la tregua y principios de abril. La cifra corresponde únicamente a los casos verificados en esa zona.
El despliegue militar también experimentó cambios durante el período. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó el 28 de mayo que el ejército controlaba el 60 por ciento de Gaza y que había ordenado ampliar esa área hasta el 70 por ciento.
El 24 de junio, Netanyahu reconoció que las fuerzas israelíes controlaban aproximadamente el 70 por ciento de la Franja, frente al 53 por ciento correspondiente al despliegue inicial tras el alto el fuego, según la información citada por el diario Yedioth Ahronoth.
La OCHA estimó el 26 de junio que las restricciones de acceso afectaban aproximadamente al 64,9 por ciento del territorio gazatí.
Según el organismo, esas zonas estaban sometidas a un control israelí más estricto y directo, y la mayoría resultaba inaccesible para la población palestina o requería coordinación previa para el ingreso de organizaciones humanitarias.
La situación se inscribe en un contexto de operaciones militares y cambios en el control territorial que precedieron al alto el fuego, incluidos la toma de carreteras y corredores estratégicos como el eje de Netzarim, que conecta el este de Gaza con la costa mediterránea y separa sectores del norte de las áreas central y meridional.
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