Alsalem precisó que en 2025 había 664 millones de féminas de 60 años o más, y se prevé que esa cifra ascienda a mil 130 millones en 2050, por lo que consideró fundamental implementar las medidas necesarias para evitar que las agresiones en su contra continúen.
Las mujeres no deberían perder su derecho a vivir libres de violencia por envejecer. Ellas son portadoras de conocimiento y miembros activos de la sociedad. Su edad nunca debe usarse para disminuir su dignidad, autonomía o protección, señaló.
Además, precisó que ese grupo poblacional se enfrenta a ataques físicos, psicológicos, sexuales y económicos, así como al control coercitivo, negligencia, abandono, la explotación de sus pensiones y propiedades, la exclusión digital, la denegación de atención sanitaria o dispositivos de asistencia y barreras para denunciar y acceder a la justicia.
La violencia puede ocurrir en los hogares, las comunidades, las instituciones de cuidado, las prisiones y los entornos de crisis y conflicto. las viudas, migrantes y apátridas, las rurales, con discapacidad y las afectadas por crisis humanitarias están particularmente en riesgo, apuntó.
Asimismo, instó a los Estados a reconocer y abordar explícitamente esa problemática en las leyes, las estrategias nacionales y los programas de prevención y respuesta, a recopilar datos desagregados por edad y sexo, reforzar los mecanismos accesibles de denuncia, protección, justicia y reparación y a garantizar la formación de los profesionales de las fuerzas del orden, la judicatura, la salud y los servicios sociales.
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