El número tres del ranking mundial convirtió su estreno en una demostración de autoridad, con un servicio eficaz y golpes ganadores que marcaron distancias frente a un rival sin respuestas suficientes para frenar su ofensiva.
Alcaraz, campeón de siete títulos de Grand Slam, aprovechó el 78 por ciento de efectividad con el primer saque y encontró espacios para imponer su ritmo desde el fondo de la pista, incluso bajo el techo retráctil de la cancha central del complejo Qi Zhong, cerrado por la lluvia.
El murciano también llamó la atención por su nueva imagen, con bigote y una camiseta sin mangas, aunque el espectáculo sobre la pista tuvo mucho más peso que su renovada apariencia.
La victoria alimenta las aspiraciones del tenista español de inscribir por primera vez su nombre en el palmarés del torneo, creado en 2009, donde su mejor resultado hasta ahora fueron los cuartos de final de 2024.
En la siguiente ronda, prevista para el lunes, Alcaraz enfrentará al vencedor del duelo entre el peruano Ignacio Buse y el belga Zizou Bergs, con la posibilidad de seguir avanzando en una competición que todavía se le resiste.
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