La disposición, contenida en una circular del Ministerio de Economía y Finanzas haitiano del 30 de septiembre, establece que esos productos deberán llegar directamente a los puertos marítimos o a los aeropuertos internacionales de Haití, donde cumplirán con los procedimientos aduaneros y efectuarán el pago de los impuestos correspondientes.
La medida generó reacciones en República Dominicana, donde la Asociación de Industrias (AIRD) pidió fortalecer la coordinación y el intercambio de información entre las autoridades aduaneras de ambos países para preservar la previsibilidad del comercio internacional.
Por su parte, el director general de Aduanas dominicano, Nelson Arroyo, estimó que alrededor de tres mil contenedores o más transitaron por el país en lo que va de año con destino final a Haití, una ruta utilizada ante las dificultades de seguridad que enfrentan las navieras para operar en sus puertos, especialmente en Puerto Príncipe.
Arroyo sostuvo que la decisión no afectaría las recaudaciones aduaneras dominicanas, pues las mercancías en tránsito no pagan aranceles en el país.
La restricción no impide que los productos fabricados legalmente en República Dominicana ingresen a Haití por los pasos fronterizos terrestres oficiales, según precisó la AIRD.
El alcance efectivo de la disposición y sus consecuencias para los flujos comerciales constituyen aspectos pendientes de seguimiento, mientras las autoridades locales manifestaron que respetarán la decisión del territorio vecino.
rc/mpv





