“Ustedes tienen que asumir la responsabilidad mientras son jóvenes, mientras tienen energía y disponibilidad para luchar. Este país no puede perder la democracia”, afirmó el mandatario ante los asistentes a la Marcha por la Democracia, organizada por la Unión Nacional de Estudiantes.

Lula destacó que la juventud reclama no solo alimentos, sino también acceso a la cultura, el cine, los estudios, empleos de calidad, libertad y participación en las decisiones gubernamentales.
El gobernante, candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), consideró que las nuevas generaciones deben tener espacios para expresar sus demandas e intervenir en las decisiones que afectan al país.
Durante su discurso, también criticó la gestión del expresidente Jair Bolsonaro durante la pandemia de Covid-19 y recordó las muertes ocurridas en ese período, así como el cuestionamiento a la ciencia y a la medicina por parte de las autoridades de entonces.
El presidente manifestó satisfacción por la presencia de jóvenes en la movilización y relacionó su participación con la necesidad de preservar las conquistas sociales y las instituciones democráticas.

“Construir cualquier cosa es muy difícil, pero destruir es muy sencillo”, expresó, antes de cuestionar la actuación del anterior gobierno frente a la emergencia sanitaria.
La actividad reunió a dirigentes y aliados del oficialismo, entre ellos el vicepresidente Geraldo Alckmin; el exministro de Hacienda, Fernando Haddad; y el titular de la Secretaría General de la Presidencia, Guilherme Boulos, además de legisladores, representantes estudiantiles y artistas.
Alckmin, por su parte, afirmó que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 25 de octubre, estará marcada por la confrontación entre la verdad y la mentira.
El vicepresidente acusó al candidato opositor Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, de haber negado sus vínculos con el empresario Daniel Vorcaro, excontrolador del Banco Master.
La movilización también incorporó reivindicaciones laborales, entre ellas la eliminación de la jornada conocida como escala 6×1, que establece seis días de trabajo por uno de descanso,.
El acto tuvo lugar cuando la campaña oficialista busca ampliar su apoyo en la región sudeste, especialmente en São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, estados que concentraron una parte importante del electorado y donde Flávio obtuvo ventaja en la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre.
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