La principal romería comenzó tras una misa en la Catedral Metropolitana de Belém, capital del estado de Pará, en la región amazónica, y recorrió 3,6 kilómetros hasta la Basílica Santuario de Nuestra Señora de Nazaret, en un trayecto con duración estimada de seis horas y una asistencia prevista de 2,3 millones de personas.
El Cirio constituye una de las mayores manifestaciones religiosas de Brasil y moviliza cada octubre a devotos, turistas y comunidades enteras en torno a la veneración de Nuestra Señora de Nazaret, en una tradición que combina fe, identidad cultural y expresiones populares de la Amazonía.
Según la tradición, la devoción comenzó en el siglo XVIII, cuando el caboclo Plácido encontró una pequeña imagen de la Virgen a orillas del igarapé Murutucu, un curso de agua de la región.
La leyenda cuenta que, después de llevarla a su casa, la figura desapareció y volvió a aparecer en el lugar del hallazgo, episodio que se repitió y fue interpretado por los creyentes como una señal para construir allí un espacio de culto.
El historiador Márcio Neco explicó a la Agencia Brasil que la celebración trasciende el ámbito religioso y refleja elementos de la identidad paraense y amazónica, presentes en la gastronomía, la artesanía de miriti, las expresiones lingüísticas y las formas de convivencia y acogida entre los participantes.
Para numerosos devotos, la peregrinación representa también un momento de agradecimiento, esperanza y encuentro familiar.
La universitaria Stephany Beatriz relató al mismo medio que su vínculo con Nuestra Señora de Nazaret nació en el seno de su familia y se fortaleció a lo largo de su vida, hasta convertirse en parte de sus oraciones y su historia personal.
Bajo el lema María, Madre Misionera que nos da a Jesús, la edición de 2026 contempla 14 procesiones entre el 7 y el 26 de octubre y reúne diferentes manifestaciones de devoción en una ciudad cuya vida cultural y social se transforma durante las festividades.
El reconocimiento de la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad destaca el valor de esta tradición, transmitida entre generaciones y vinculada tanto a las prácticas religiosas como a las expresiones culturales de la población local.
Para garantizar el desarrollo de la romería, las autoridades organizaron desvíos de tránsito, ordenamiento de los participantes y puestos de atención de la Cruz Roja y la Defensa Civil a lo largo del recorrido.
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