Anuncios en tiendas invitan a elegir muñecas, pelotas, videojuegos y personajes de moda, y en los hogares, madres, padres y otros allegados buscan la manera de sorprender a los pequeños.
Sin embargo, afirman reportes de prensa, detrás de esta tradición, que cada octubre moviliza al comercio y despierta recuerdos de la niñez, existe una historia menos conocida.
La celebración tiene sus raíces en la década de 1920, cuando Brasil comenzaba a impulsar iniciativas relacionadas con la educación y la protección de los menores.
En 1923, Río de Janeiro acogió el III Congreso Sudamericano del Niño, encuentro que contribuyó a colocar la infancia en el debate público.
Al año siguiente, el presidente Artur Bernardes firmó el decreto 4.867, del 5 de noviembre de 1924, que instituyó el 12 de octubre como jornada nacional dedicada a los pequeños.
El documento oficial, conservado en los archivos legislativos de la Cámara de Diputados, estableció la fecha para celebrar la llamada Fiesta de los Niños.
No obstante, la iniciativa tardó en arraigarse en las costumbres populares y durante varias décadas, el día pasó prácticamente inadvertido para buena parte de la población, hasta que el comercio encontró una fórmula para incorporarlo a su calendario.
La industria de juguetes y las empresas de productos infantiles comenzaron en la década de 1950 a promover campañas destinadas a estimular las compras.
Una de las más conocidas fue la Semana del Bebé Robusto, impulsada por la fabricante Estrela en colaboración con Johnson & Johnson.
Tal estrategia publicitaria ayudó a popularizar la celebración y convirtió el 12 de octubre en una fecha asociada a los regalos.
Con el paso del tiempo, la jornada se integró a las grandes ocasiones comerciales del país, junto al Día de las Madres y el Día de los Padres, aunque su origen había sido legislativo y no publicitario.
También, la transformación abrió espacio a nuevas costumbres familiares, pero trajo consigo cierta presión sobre quienes no pueden asumir gastos adicionales.
La profesora universitaria Magda Sarat señaló en declaraciones recogidas por el portal de noticias G1 que regalar no exige adquirir el artículo más costoso y resulta importante considerar los intereses de cada niño.
Más allá de las vitrinas, este día invita a recordar que la infancia no se reduce al consumo.
Aprobada por Naciones Unidas en 1989, la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce a los menores como sujetos de derechos, mientras que Brasil cuenta desde 1990 con el Estatuto del Niño y del Adolescente, marco legal para su protección integral.
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