Durante su alocución diaria en medios de prensa del poder ciudadano, la mandataria afirmó que estas comunidades representan una expresión esencial de la historia y la vida del país, pese a los procesos de violencia, saqueo y exterminio cultural sufridos a lo largo del tiempo.
“No somos sobrevivientes, somos valientes protagonistas de una línea de vida que prevalece”, expresó la mandataria, al referirse a la continuidad de las culturas originarias, afrodescendientes y mestizas en Nicaragua.
Asimismo, sostuvo que estos pueblos han mantenido su identidad frente a los intentos de eliminación de sus expresiones culturales y formas de vida, y los describió como protagonistas de una historia marcada por la resistencia y la defensa de sus raíces.
En ese contexto, la copresidenta dio lectura al poema Caupolicán, escrito por el poeta nicaragüense Rubén Darío y publicado en 1888, del cual retomó la figura del guerrero indígena para destacar la fortaleza de los pueblos originarios.
“Caupolicanes, esos somos”, manifestó Murillo, al establecer una relación entre la figura evocada por Darío y la identidad histórica de los nicaragüenses.
La dirigente también reafirmó la importancia de la paz, el respeto a los derechos y la tranquilidad de los pueblos en sus propios territorios, al señalar que la herencia de las comunidades originarias y afrodescendientes permanece viva en la identidad nacional.
“Queremos paz, queremos derechos, merecemos paz y derechos, merecemos estar tranquilos en nuestras propias tierras”, concluyó.
otf/ybv





