El ejecutivo intimó al Reino Unido a frenar las actividades vinculadas con el proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte; no obstante, tras vencer el plazo de dos semanas, la Cancillería intenta ahora avanzar con un pedido de medidas provisionales para tratar detener la explotación de hidrocarburos.
La solicitud apunta a preservar los derechos soberanos que Argentina reclama sobre su plataforma continental y evitar que el avance del proyecto agrave la controversia con Londres.
El gobierno busca que el Tribunal, con sede en Hamburgo, adopte medidas urgentes mientras se constituye el órgano arbitral que deberá examinar el conflicto de fondo.
La presentación no implica una suspensión automática de las operaciones, ya que serán los jueces quienes deberán evaluar los argumentos argentinos y resolver si corresponde imponer restricciones.
Según el texto oficial, la demanda procura “preservar los derechos soberanos argentinos sobre su plataforma continental y evitar que las actividades autorizadas de manera unilateral e ilegal por el Reino Unido agraven la controversia reconocida por las Naciones Unidas”.
Hasta ahora el gobierno británico ha ignorado todo llamado de Buenos Aires respecto a la explotación de petróleo y gas, así como todos sus reclamos sobre las Islas Malvinas, al igual que las empresas que explotan esos recursos, inclusos israelíes pese a la cercanía del presidente Javier Milei con el gobierno de Tel Aviv.
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