Durante su mensaje sobre el Estado de la Nación, el mandatario significó que el tema ha estado presente en las intervenciones realizadas en las últimas Asambleas Generales de las Naciones Unidas, donde además la diplomacia angoleña defendió el multilateralismo y la reforma del Consejo de Seguridad.
“Abogamos por reformas más inclusivas, por una justicia reparadora para los africanos y afrodescendientes ante el crimen de la esclavitud, y por la solidaridad con los pueblos oprimidos”, dijo el jefe de Estado, que recordó igualmente la defensa de la paz y el derecho internacional.
Asimismo, se refirió a la búsqueda de soluciones diplomáticas para los conflictos en el este de la República Democrática del Congo (RDC), en Europa, en Oriente Medio, en el Golfo Pérsico y en otras partes del planeta.
“Esta postura contribuyó al reconocimiento internacional de Angola como uno de los principales mediadores africanos; un papel que se vio reforzado con mi designación como Campeón de la Unión Africana para la Paz y la Reconciliación”, apuntó.
Al dirigirse a la Asamblea Nacional, Lourenço hizo un recorrido por las acciones impulsadas para intensificar la influencia política en África y en el mundo en general, fundamentalmente gracias a su labor en la facilitación del diálogo y la mediación en conflictos, así como en la capacidad para albergar grandes eventos y recibir a altas autoridades internacionales.
Comentó las visitas de diversos jefes de Estado o de Gobierno, la visita de tres días del Papa León XIV a Angola y la presidencia de organismos regionales y continentales como la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos y de la Unión Africana.
Se detuvo en la labor realizada como mediador para el conflicto en la RDC, como parte de lo cual en julio de 2024 se firmó un acuerdo de alto el fuego, mientras que tras la salida de esas funciones, su papel siguió siendo relevante, de ahí que fueran invitados a la ceremonia de firma del Acuerdo de Washington entre la RDC y Ruanda en diciembre de 2025.
“En dicha ocasión, advertimos sobre la necesidad de materializar en la práctica los acuerdos alcanzados (…). Como señalamos en aquel momento, es fácil firmar un acuerdo; lo más difícil —aunque posible— es implementarlo. Tras casi 10 meses, los hechos demuestran que teníamos razón”, valoró.
Mencionó la realización de cumbres como la de Financiación para el Desarrollo de Infraestructuras en África; la séptima de la Unión Africana-Unión Europea; la extraordinaria de la Unión Africana sobre el perfeccionamiento de los mecanismos de Prevención, Gestión y Resolución de Conflictos en África, y la de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas.
Consideró como otro acontecimiento importante en el marco de la diplomacia la celebración este año del segundo Foro Internacional de la Mujer para la Paz y la Democracia, y las diferentes ediciones del Foro Panafricano para la Cultura de Paz y la No Violencia, conocida como Bienal de Luanda.
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