Al intervenir en una cumbre previa a la Conferencia de las Partes sobre Biodiversidad (COP17), el titular de ese organismo multilateral instó a los líderes reunidos en Armenia a tomar las medidas necesarias para frenar la crisis climática.
Necesitamos más acción, celeridad y voluntad. Esta cita representa un momento de rendición de cuentas. Es hora de preguntarnos: ¿estamos haciendo lo suficiente?, señaló.
El Marco Mundial de Biodiversidad inspiró acciones en todo el planeta. No obstante, el progreso es desigual y demasiado lento. Incluso si se cumplen los compromisos actuales, para 2030 solo estará protegido el 26 por ciento de los ecosistemas terrestres y el 12 de los marinos, añadió. Guterres precisó que esos números están lejos de la promesa de proteger el 30 por ciento de la tierra y el mar para 2030 y aseguró que muchos de los elementos fundamentales para avanzar (como la financiación, la capacidad, la cooperación y los datos) siguen ausentes.
Nuestro mundo se ve azotado por conflictos, el caos climático, la inseguridad alimentaria, las enfermedades y otros problemas. La biodiversidad no es un desafío aislado. Abordar cualquiera de estas crisis exige tratarlas todas y no hay tiempo que perder, aseveró.
Asimismo, instó a realizar cambios radicales para pasar de políticas que destruyen la naturaleza a prácticas que la sustenten.
Ello incluye economías circulares y de cero residuos; agricultura sostenible y regenerativa; seguimiento, transparencia y divulgación de información; y una aplicación más rigurosa de las leyes ya existentes, apuntó.
La cruda realidad es que estamos invirtiendo dinero en las cosas equivocadas. Por cada dólar que se invierte en proteger la naturaleza, se gastan 30 en destruirla. En 2023, cerca de 7,3 billones se destinaron a actividades perjudiciales para el medioambiente, dijo.
Guterres abogó por dar el paso definitivo hacia las energías renovables y resaltó la importancia de trabajar junto a los jóvenes, las mujeres y los pueblos indígenas para buscar soluciones.
Al situar los conocimientos indígenas en el centro, podemos aprovechar una de las formas de inteligencia más poderosas del mundo: la ancestral. Se trata de prácticas milenarias capaces de devolver a la humanidad a un estado de armonía con la tierra, el mar y el cielo, aseguró.
Me quedan 76 días en el cargo de Secretario General. A lo largo de más de una década, una de mis mayores prioridades fue combatir la triple crisis del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Esto es así porque, al igual que muchos de ustedes, tengo hijos y nietos. Ellos confían en que actuemos como líderes en defensa de la naturaleza, añadió.
Debemos cuidar y nutrir la vida. Actuemos con la urgencia que este momento exige. Por nuestros hijos, por el futuro y por toda la vida en la Tierra, concluyó.
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