Se trata de uno de los pilares de la estrategia de gobierno en el combate a la pobreza, en particular la infantil.
Fue el tema central de la reunión que sostuvo el presidente Yamandú Orsi con el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila; el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim; y la presidenta del Banco de Previsión Social, Jimena Pardo.
La Asignación Única para la Infancia y la Adolescencia constituye una transformación del sistema de transferencias sociales.
Integra prestaciones que hasta ahora funcionaban de manera separada, simplifica los mecanismos de acceso y prevé mayores montos, con especial atención a los hogares en situación de vulnerabilidad.
La primera etapa de implementación comenzará en enero de 2027 y priorizará a infantes de hasta dos años, para avanzar posteriormente de manera gradual hacia otras edades.
El nuevo sistema busca que el Estado acompañe de manera más integrada a los hogares con niños y adolescentes, reconociendo que la protección de la infancia requiere respuestas sostenidas y articuladas, según el sitio de la Presidencia de la República.
En 2027 está prevista la incorporación de unos 54 mil niños, iniciando por los más pequeños.
Se integran cuatro prestaciones que hoy funcionan por separado, para construir un sistema más sencillo, eficiente y accesible.
Para niños y niñas de 0 a 3 años, se estima que los montos promedio aumentarán 82 por ciento, con prestaciones de hasta 10 mil pesos mensuales (unos 250 dólares) según los ingresos del hogar.
Con su implementación plena, se proyecta reducir un 25 por ciento la pobreza por ingresos en la primera infancia.
Las asignaciones se cobrarán mediante medios de pago electrónicos y
dinero podrá utilizarse para realizar compras en comercios, con el beneficio de ahorro del IVA.
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