En un comunicado, el Palacio de Planalto afirmó que el jefe de Estado desconoce los hechos relatados por Luchsinger, nunca mantuvo interlocución con ella y no recibió solicitudes de su parte, y también aseguró que no existen contratos del Gobierno federal con la empresaria.
La respuesta siguió a una entrevista con Luchsinger difundida anoche por la cadena CNN Brasil, en la que ella afirmó que Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, hijo del mandatario, mantenía encuentros frecuentes con ministros y sostuvo que Lula conocía esos contactos.
Además, la empresaria manifestó su intención de negociar un acuerdo de colaboración premiada con las autoridades, aunque aseguró que no considera haber cometido delitos.
El Palacio de Planalto cuestionó que las declaraciones se divulgaran a una semana de la segunda vuelta presidencial, prevista para el 25 de octubre, y advirtió que las denuncias sin comprobar pueden utilizarse para manipular a los electores.
“Brasil ya ha presenciado, en otros procesos electorales, la difusión de denuncias sin pruebas, utilizadas como instrumento de manipulación de la opinión pública. La repetición de esta práctica representa un intento irresponsable de enturbiar el proceso democrático e interferir en la libre elección de los electores”, apuntó la Presidencia.
Por su parte, la defensa de Lulinha rechazó las insinuaciones de la empresaria y aseguró que su representado demostrará su inocencia en las investigaciones.
A través de una nota firmada por el abogado Guilherme Suguimori Santos, sostuvo que las declaraciones públicas de Luchsinger son incompatibles con el testimonio que ella ofreció a las autoridades.
El documento también denunció presuntos direccionamientos de las pesquisas y filtraciones ilegales de información con fines electorales. Según el abogado, Fábio Luís puso a disposición de la Justicia sus datos bancarios, fiscales y telemáticos para colaborar con las investigaciones.
Durante la entrevista, Luchsinger mencionó un supuesto viaje de Lulinha a la residencia del senador y exministro de Educación Camilo Santana, en el estado de Ceará.
Santana negó haberse reunido con el hijo del presidente para tratar asuntos gubernamentales o comerciales y afirmó que no mantiene relación con la empresaria.
Preguntada por una línea de investigación sobre la posible comercialización de cannabidiol al Ministerio de Salud, Luchsinger reconoció que no presenció conversaciones entre Fábio Luís y ministros acerca de ese asunto.
La empresaria y Lulinha son investigados en pesquisas relacionadas con presuntas irregularidades, entre ellas sospechas de tráfico de influencia.
El episodio se produce en la recta final de la campaña electoral, en la que Lula disputa la Presidencia con el senador Flávio Bolsonaro.
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