A juicio de Zambrano la experiencia salvadoreña servirá como referencia para fortalecer el control de los reos de alta peligrosidad y respaldar la construcción de nuevas cárceles en Honduras.
Las celdas de aislamiento, los módulos que albergan entre 80 y 100 privados de libertad, las restricciones de comunicación con el exterior y las audiencias judiciales virtuales, fueron algunas de las medidas que llamaron la atención de Zambrano, así como los controles alimentarios y la convivencia de integrantes de diferentes estructuras criminales dentro del centro penitenciario.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Seguridad y Prevención Ciudadana del Congreso hondureño, Marcos Paz, anunció que revisarán la legislación salvadoreña para identificar disposiciones que puedan adaptarse a su país.
Hace apenas unos días la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, recorrió el Cecot, también con la intención de conocer de primera mano su funcionamiento y adecuarlos al recién inaugurado Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizada, una infraestructura penitenciaria con capacidad para cinco mil 100 reclusos
El Cecot tiene una capacidad para 40 mil reclusos y desde su inauguración, el 31 de enero de 2023, mantiene presos a pandilleros que cumplen sus condenas bajo estrictas medidas de seguridad.
En marzo del 2025, el Cecot se convirtió en una de las herramientas utilizadas del Gobierno de Donald Trump en la implementación de su política migratoria, tras la deportación de cientos de migrantes desde Estados Unidos a El Salvador, mediante un acuerdo en el cual pagará al país centroamericano seis millones de dólares a cambio de albergar unos 300 migrantes anuales.
Desde la apertura, la megacárcel salvadoreña es objeto de críticas internacionales por violaciones reiteradas a los derechos humanos.
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