Seis policías corruptos y detenido muerto en una celda en Perú

Lima, 19 ocy (Prensa Latina) La detención infraganti de seis policías extorsionadores y la muerte de un civil apresado en una comisaría parecen dar la razón hoy a quienes en Perú consideran necesaria una profunda reforma policial.

Los seis agentes del grupo Terna de operaciones encubiertas y de la Dirección de Inteligencia fueron apresados en el municipio limeño de Los Olivos, debido a la denuncia de la víctima.

Un comunicado de la Policía Nacional (PNP) identificó a los arrestados como los suboficiales Randy Sánchez Tupia, Ángelo Dorregaray, Kevin Medina, Hans Zúñiga y David Chaupis, así como una mujer, la suboficial Susan León.

Los policías fueron detenidos después de recibir una segunda entrega de dinero del comerciante chantajeado. Los billetes estaban rociados de una sustancia que impregnó las manos de los chantajistas.

Además, en los automoviles en los que fueron apresados tenían cinco armas de fuego y un chaleco antibalas, así como cinco armas de fuego y un croquis de un banco que se proponían asaltar.

Según el diario La República, el caso “vuelve a poner en la mesa, la necesaria reforma de la Policía Nacional, ante la evidente infiltración de la delincuencia”.

Cita además cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), según las cuales solamente 13,4 por ciento de peruanos mayores de 15 años confían en la Policía.

“Por eso, una reforma policial debe ir más allá de reorganizar direcciones y unidades o cambiar mandos. Debe abordar la integridad institucional, orientar la profesionalización y fortalecer los mecanismos de control”, afirmó el analista Benjamín Durán.

El experto relativizó las declaraciones de los mandos policiales sobre la capacidad de la PNP de expulsar a malos elementos, aunque entre 2019 y 2023 acumuló más de 28 mil expedientes de casos de presunta corrupción, que en su mayoría fueron archivados.

Otro problema de la PNP es la recurrencia de abusos, el más reciente registrado el 14 de octubre en la ciudad de Sicuani, de la región surandina de Puno, donde Ronald Coaquira fue detenido por conducir su automóvil en estado de ebriedad y apareció muerto en la celda.

Los policías intentaron deshacerse del problema dejando el cadáver en la morgue como no identificado; sin embargo, la autopsia demostró que Coaquira murió por asfixia y lesiones en el cuello, aparentemente estrangulado.

Pese a ello, un pedido gubernamental de facultades legislativas, que debate el Senado, no incluye una reforma policial, omisión que motivó un incidente entre el ministro del Interior y un legislador progresista.

npg/mrs

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