Los rituales tenían lugar en el llamado Bosque de Shakahola y la agonía llevó a sus muchos de sus seguidores a morir de hambre para poder ver a “Jesús”.
Mackenzie ya fue condenado anteriormente junto a otros 28 acólitos por el asesinato de más de 430 personas, cuyos cuerpos enterrados en la zona han sido descubiertos durante una investigación que ya dura más de tres años.
Según informes forenses, muchas de las víctimas infantiles murieron, no solo por hambre, sino que fueron sometidas a torturas por compresión del cuello y lesiones traumáticas en la cabeza.
Desde 2023, Paul Nthenge Mackenzie fue preso y juzgado por delitos de terrorismo, homicidio y encabezar una organización criminal, y sancionado por un tribunal de la misma ciudad portuaria de Mombasa .
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