La incorporación constituye la mayor ampliación de tecnologías para la atención del cáncer en el Sistema Único de Salud (SUS) y busca mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.
El Ministerio de Salud precisó que la distribución comenzó en 20 centros especializados ubicados en distintas regiones del país, con la previsión de extender la disponibilidad a todos los demás establecimientos habilitados antes de finalizar el año.
Dichos fármacos representan una inversión anual de 155,4 millones de reales (31 millones de dólares).
La lista incluye trastuzumab, para casos de cáncer de estómago; abemaciclib (mama); acetato de lanreotida (tumores neuroendocrinos); y pazopanib (renal metastásico).
También se incorporan rituximab (linfomas y leucemia linfocítica crónica); abiraterona (próstata); gefitinib (pulmón de células no pequeñas); tirotropina alfa (diferenciado de tiroides); y sunitinib (tumores renales y gastrointestinales específicos).
Según la referida cartera, algunos de estos tratamientos pueden administrarse después de una cirugía, cuando ya no existen señales visibles del tumor, para reducir el riesgo de que la enfermedad reaparezca.
La medida resulta especialmente significativa para pacientes que esperaban el acceso efectivo a medicamentos previamente incorporados a la red pública, pero cuya disponibilidad no se había concretado en los servicios de salud.
El ministro del sector, Alexandre Padilha, afirmó que la ampliación pretende garantizar diagnósticos más precisos y tratamientos adecuados en el momento oportuno, además de fortalecer la infraestructura y las condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios.
Además, el Gobierno brasileño prevé incorporar otros medicamentos hasta alcanzar 23 nuevos fármacos oncológicos antes de concluir 2026, lo que ampliaría en un 35 por ciento las alternativas terapéuticas disponibles en el SUS.
Para garantizar esa expansión, el Ministerio de Salud asumió la compra directa y negociación de 10 medicamentos, coordinó mecanismos de adquisición a menor precio para otros nueve y aumentó las transferencias destinadas a financiar cuatro más.
La iniciativa incluyó otras formas de prevención y diagnóstico temprano, incluida la distribución de 400 mil pruebas inmunoquímicas fecales para detectar posibles casos de cáncer colorrectal en personas asintomáticas de entre 50 y 75 años.
Igualmente, las autoridades impulsan el rastreo del cáncer de cuello uterino mediante pruebas de ADN del virus del papiloma humano y el financiamiento de cirugías oncológicas videotorácicas, una técnica mínimamente invasiva que puede reducir la hospitalización y las complicaciones posoperatorias.
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