El veterano tenista, dueño de tres títulos de Grand Slam, sobrevivió a una batalla de casi tres horas para imponerse por 6-2, 6-7 (2) y 7-6 (5), en un duelo que exigió hasta la última gota de resistencia y convirtió la pista francesa en escenario de una lección de coraje.
Frente a un adversario de apenas 20 años y ubicado en el puesto 67 del ranking mundial, Wawrinka encontró fuerzas para sostener su candidatura en un partido que pareció escapársele durante el segundo set, pero que terminó resolviendo en el desempate definitivo.
El helvético disparó 37 golpes ganadores, conectó 16 aces y salvó las cuatro oportunidades de quiebre concedidas, estadísticas que retrataron la vigencia de un jugador decidido a prolongar su historia cuando su carrera profesional transita por la última temporada.
La victoria representó además su primer éxito ante un integrante del top 100 desde febrero pasado y puso fin a una espera que, en el circuito de máximo nivel, se extendía desde mayo, cuando venció al italiano Raúl Brancaccio en Ginebra.
Ahora le aguarda un desafío de mayor calibre frente al italiano Flavio Cobolli, primer favorito del certamen, en un cruce que permitirá medir hasta dónde puede llegar la resistencia de un campeón que se niega a despedirse sin dar pelea.
Wawrinka prepara el cierre de su trayectoria con una última aparición en el ATP 500 de Basilea, antes de protagonizar el 19 de diciembre un homenaje en Ginebra junto a Roger Federer, Andy Murray y Gael Monfils.
En Lyon, sin embargo, el adiós quedó por un momento en suspenso, porque el suizo volvió a demostrar que la edad puede estrechar el horizonte, pero no apagar la llama de quienes todavía encuentran fuerzas para luchar hasta el último punto.
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