El organismo informó que casi la mitad de los desplazados buscaron refugio en la gobernación de Taiz, en el suroeste del país.
Según OCHA, se verificaron 251 víctimas civiles, entre ellas, 57 fallecidos y 194 heridos. Los niños representan la mitad de las personas muertas.
Pese a las difíciles condiciones, los socios humanitarios han asistido a más de 174 mil desplazados desde agosto, alrededor de seis de cada 10 familias afectadas, mediante la distribución de alimentos, kits de higiene y ayuda económica de emergencia.
La OCHA precisó que las familias recién desplazadas identificaron el alojamiento como su necesidad más urgente, seguido de alimentos y asistencia financiera.
En Taiz, la Oficina de Asuntos del Asedio de la autoridad local advirtió que la falta de combustible, medicamentos y suministros médicos pone en peligro la vida de recién nacidos y bebés prematuros atendidos en los hospitales de la ciudad.
El organismo alertó que la escasez amenaza el funcionamiento de las incubadoras y la continuidad de los servicios médicos esenciales, por lo que solicitó una intervención urgente para garantizar el suministro de combustible, medicamentos y material sanitario, así como la atención ininterrumpida en las unidades neonatales.
La gobernación ha sido escenario de intensos enfrentamientos desde la nueva escalada militar en varios frentes, iniciada en julio pasado. Las fuerzas gubernamentales y sus aliados anunciaron avances en el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb y en zonas del distrito de Dhubab.
Entretanto, las autoridades locales y organizaciones humanitarias denuncian que el movimiento hutí mantiene un asedio sobre la ciudad de Taiz desde las zonas montañosas del norte, oeste y este, tras sus avances en áreas rurales de la gobernación.
Organizaciones humanitarias y de derechos humanos sostienen que los hutíes han bloqueado la mayoría de las carreteras hacia las zonas de Taiz bajo control gubernamental, lo que dificulta el acceso de los convoyes de ayuda. El grupo niega las acusaciones de mantener un asedio sobre la ciudad.
Yemen permanece sumido en un conflicto desde que los hutíes tomaron Saná y otras provincias en septiembre de 2014. En marzo de 2015, una coalición árabe encabezada por Arabia Saudita intervino en apoyo del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
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