La discusión comenzó cuando Lula preguntó a su adversario si sabía cuál sería el salario mínimo en la región Sudeste sin las políticas impulsadas por los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).
Flávio respondió dirigiéndose a los espectadores y preguntó si el salario ya se había agotado, pese a que todavía no había concluido octubre, y acusó al Gobierno de Lula de destruir el poder adquisitivo de la población, elevar los tipos de interés y aumentar el endeudamiento del país.
En su réplica, el mandatario afirmó que, sin los reajustes aplicados durante las administraciones del PT, el salario mínimo sería de 900 reales (unos 180 dólares).
Lula atribuyó esa hipotética cifra a las políticas de los gobiernos de Jair Bolsonaro y Michel Temer, y defendió los aumentos por encima de la inflación que, según explicó, permitieron elevar el piso salarial hasta poco más de mil 600 reales (320 dólares).
El presidente mencionó además al mandatario argentino, Javier Milei, para cuestionar la orientación de su adversario, después de que miembros de la campaña de Flávio señalaran al gobernante del país vecino como referente en temas económicos.
Flávio sostuvo que el incremento nominal del salario no basta si aumenta el costo de vida, criticó los impuestos y los precios de los alimentos, además de afirmar que durante el Gobierno de Bolsonaro las familias podían comprar más productos en los supermercados.
Sin embargo, datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística indican que, de 2019 a 2022, los alimentos consumidos en el hogar se encarecieron un 56,16 por ciento, mientras que la inflación general acumuló un 26,94 por ciento.
El legislador también prometió mantener los reajustes salariales por encima de la inflación, una política que Lula reivindica como parte de su gestión.
En otro momento del debate, Flávio cuestionó la política de Lula hacia el agronegocio en la región Centro-Oeste, a la que describió como la mayor productora de alimentos del país.
Lula respondió que su administración impulsó inversiones en el sector y destacó el crecimiento de las exportaciones brasileñas. También aludió a los vínculos de la familia Bolsonaro con el presidente estadounidense, Donald Trump, y criticó que su adversario buscara apoyo para imponer aranceles a Brasil.
mh/mar





