Durante la segunda parte de la oración del Ángelus dominical, pronunciada desde la ventana del Palacio Apostólico ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Sumo Pontífice expresó su preocupación por las condiciones que enfrenta la ciudad yemenita de Taiz, donde sus habitantes sufren la falta de alimentos, agua y atención médica.
El Obispo de Roma formuló un “sentido llamamiento para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemenita y a todos los pueblos de la región vivir en paz”.
Asimismo, dedicó sus oraciones a las personas fallecidas y heridas el pasado viernes en el atentado terrorista contra los fieles de la iglesia ortodoxa de San Jorge, en Hamoud, Jordania.
León XIV manifestó su cercanía a esa comunidad religiosa y al conjunto de la nación jordana, que, señaló, se distingue por la convivencia pacífica y el respeto entre las diferentes religiones.
El Papa reiteró también su invitación a orar por la paz y convocó a los fieles a unirse espiritualmente, el próximo 27 de octubre, a los jefes de Iglesias y líderes religiosos que se reunirán en Asís, Italia, con motivo del aniversario 40 del encuentro convocado por san Juan Pablo II en 1986.
“Nunca como hoy resulta evidente que las guerras, además de sembrar muerte y destrucción, empobrecen y dañan al mundo”, afirmó el pontífice, quien pidió que el Señor inspire decisiones orientadas al diálogo y la paz.
Al concluir sus palabras, León XIV saludó a los fieles de Roma y a los peregrinos de distintos países presentes en la plaza vaticana, a quienes deseó un feliz domingo.
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