Por Carmen Esquivel
Recordó Ramis que estamos ante una política mantenida por casi 70 años y que ahora se recrudece con un presidente como Donald Trump, que está alentando el genocidio y la invasión.
“Uno tendría que remontarse muy lejos en la historia para encontrar elementos similares en la Edad Media (V-XV) o a momentos posteriores de las guerras del siglo XVIII o XIX cuando se sometían a ciertas ciudades a estados de sitio para no permitir el desarrollo”, dijo.
Ramis conversó con Prensa Latina a propósito de la presentación en la ONU del proyecto sobre la necesidad de poner fin al bloqueo, que llegará al organismo multilateral por trigésimo cuarta ocasión, pero esta vez en medio de un recrudecimiento extremo.
El país lleva varios meses sin combustible, el transporte público prácticamente no puede funcionar, los apagones son prolongados, la lista de espera de las cirugías supera las 100 mil, la mortalidad infantil se duplicó y faltan alimentos y medicinas.
El también exrector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano lamentó el contexto en el que se va a llevar a cabo la votación, con Estados Unidos ejerciendo presiones sobre varios países para que cambien de posición, y la llegada al poder de gobiernos de derecha a la región.
Ramis abordó también la política de Estados Unidos hacia América Latina, que pasó de la injerencia al intervencionismo.
Trump actualizó la Doctrina Monroe y exige subordinación a nuestros países en temas tan sensibles como defensa e inteligencia, que es lo que contempla el llamado Escudo de las Américas.
“Entonces, estamos entrando en una línea muy peligrosa donde los países principalmente alineados con Estados Unidos pierden la poca soberanía que les quedaba”, aseguró.
Ramis, actual presidente del Centro de Estudios Territorio y Comunidad, abordó también el tema central en la agenda regional: el triunfo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones del domingo en Brasil.
“Es una victoria histórica y sin duda marca un punto de inflexión después de la ola de triunfos de la ultraderecha en países como Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina y Colombia”, expresó.
Recordó que Brasil es la gran potencia en Sudamérica y adonde va Brasil, va un poco América Latina.
El resultado electoral augura que hay un contraciclo y por lo tanto es un aliciente para poder construir una nueva configuración regional, dijo.
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