El coordinador principal para el ébola, Julien Harneis, se refirió al tema y expresó indignación por el asesinato de un enfermero que trabajaba en Bafwasende, en la provincia de Tshopo, ocurrido el 24 de octubre, cuando fue atacado por manifestantes.
En el incidente igualmente resultó gravemente herido el director de una escuela que colaboraba con las labores de respuesta.
Harneis subrayó que la pérdida de un trabajador sanitario supone un duro golpe para la respuesta contra la enfermedad y una pérdida aún mayor para los pacientes y las comunidades afectadas por el brote, según un reporte de la OCHA.
Este tipo de incidentes se han suscitado en RDC desde el inicio de la epidemia declarada el pasado 15 de mayo, y el más reciente ocurrió el domingo en la zona sanitaria de Mangobo, en Kisangani, la capital provincial de Tshopo, donde fue saqueado un centro de salud.
De acuerdo con la OCHA, durante el incidente un trabajador sanitario fue agredido y retenido contra su voluntad antes de ser liberado, mientras la instalación sufrió grandes pérdidas, pues se sustrajeron suministros y equipos médicos, además de otros recursos.
“La ONU está colaborando con las autoridades nacionales y provinciales para realizar un seguimiento de estos incidentes, reforzar la protección de los centros sanitarios y garantizar que el personal sanitario y humanitario pueda seguir prestando asistencia vital en condiciones de seguridad”, significó el organismo.
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