El mandatario maldivo señaló que el foro no se convocó únicamente para debatir sobre inversiones, sino para definir la próxima etapa de una amistad que ha generado beneficios tangibles para los pueblos de ambos países.
Destacó que Maldivas y China han estado vinculadas durante siglos a través del comercio marítimo y el intercambio humano; unos lazos que, hoy en día, han evolucionado hacia una asociación de cooperación estratégica integral, fundamentada en el respeto mutuo, la confianza y unas aspiraciones de desarrollo compartidas.
Sobre el Tratado de Libre Comercio entre China y Maldivas, que entró en vigor el 1 de enero de 2025, Mohamed Muizzu indicó que este ofrece a las empresas maldivas una plataforma más sólida para competir y conectar con uno de los mercados más grandes del mundo.
Señaló que, entre enero de 2025 y agosto de 2026, Maldivas importó de China bienes por un valor aproximado de 440 millones de dólares estadounidenses; de esta cifra, cerca de 124 millones —más de una cuarta parte— ingresaron al amparo de dicho acuerdo.
El presidente maldivo subrayó que el objetivo debe ir más allá del mero volumen comercial: se trata de generar un mayor valor, fortalecer las alianzas empresariales y garantizar que la cooperación económica beneficie a las comunidades en todo el archipiélago.
Asimismo, resaltó el importante potencial que poseen los productos pesqueros de alta calidad, la artesanía local y los servicios de Maldivas en el mercado chino, e invitó a las empresas chinas a colaborar con sus contrapartes maldivas en áreas como el procesamiento moderno, las cadenas de suministro, la distribución y el acceso al mercado.
El presidente maldivo afirmó que Maldivas se adentra en una etapa decisiva de su desarrollo nacional, con la Visión 2040, que establece la ambiciosa meta de convertir al país en una nación plenamente desarrollada para el año 2040.
Para lograrlo, explicó, es necesario diversificar la economía, acelerar la innovación y forjar alianzas con inversores que compartan su confianza en el futuro y en ese sentido, destacó la promulgación de una nueva Ley de Inversión Extranjera —que sustituye a la normativa vigente durante más de cuatro décadas—, con el fin de mejorar la transparencia, la certidumbre política y la confianza de los inversores.
Las prioridades de desarrollo, añadió, ofrecen oportunidades en los ámbitos de las energías renovables, la seguridad alimentaria, la logística, el procesamiento avanzado de productos pesqueros, la tecnología digital, la inteligencia artificial, la atención sanitaria, los servicios financieros, la infraestructura inteligente y el desarrollo urbano sostenible
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