Con el 93 por ciento de los votos escrutados, las listas árabes sumaron 19 de los 120 puestos de la Knéset, por encima de los 15 obtenidos en marzo de 2020.
El bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu consiguió 53 escaños, mientras la oposición encabezada por Gadi Eisenkot alcanzó 48, sin que ninguno reuniera los 61 necesarios para asegurar la mayoría parlamentaria.
La nueva correlación de fuerzas concede a los representantes árabes un papel potencialmente decisivo en la formación del Ejecutivo, aunque varios dirigentes opositores han descartado o cuestionado una alianza con esas agrupaciones.
Ahmad Tibi, líder de la Lista Conjunta, afirmó que su formación tendría un peso determinante en el escenario político y sostuvo que Netanyahu no podría reunir los apoyos suficientes para continuar en el poder.
La reacción de la derecha se expresó en declaraciones del Likud, partido de Netanyahu, y de las formaciones Otzma Yehudit, encabezada por Itamar Ben-Gvir, y Sionista Religioso, dirigida por Bezalel Smotrich.
El Likud calificó de «terremoto» el caso relacionado con la Lista Árabe Unida y denunció un supuesto fraude electoral.
La formación también aludió a declaraciones atribuidas a Noam Sohlberg, presidente de la Comisión Electoral Central, sobre una presunta intervención de actores extranjeros y el supuesto soborno de votantes a favor de los partidos árabes.
El Likud presentó esos señalamientos como una amenaza a la soberanía política israelí y pidió a los partidos sionistas que no cooperen con la Lista Árabe Unida ni con la Lista Conjunta.
Tales acusaciones fueron formuladas por el partido y no deben confundirse con hechos comprobados.
Los ciudadanos palestinos representan alrededor del 20 por ciento de la población de Israel, superior a los 10 millones de habitantes. Su avance parlamentario se produce en un contexto de profundas divisiones políticas y de desacuerdos sobre la composición del futuro gobierno.
Ante la ausencia de una mayoría definida, las opciones incluyen una coalición con respaldo árabe, un gobierno de unidad nacional, la continuidad de un Ejecutivo provisional o la convocatoria de nuevas elecciones si fracasan las negociaciones.
La distribución de escaños también podría impulsar nuevas maniobras entre los bloques para atraer apoyos y evitar un nuevo ciclo electoral.
El escenario interno se desarrolla mientras persiste la guerra en Gaza y continúa la escalada regional, con operaciones israelíes en los territorios palestinos y enfrentamientos y ataques que involucran a otros países de la región.
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