De acuerdo con los hallazgos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las consecuencias económicas y laborales podrían intensificarse sustancialmente en las próximas décadas.
Para 2040, incluso bajo una trayectoria de bajas emisiones, la reducción del tiempo de trabajo causada por el creciente estrés térmico se proyecta en el equivalente a unos 147 mil empleos a tiempo completo en ambos países, aproximadamente 145 mil en Sri Lanka y dos mil 400 en Maldivas.
Bajo esa misma trayectoria, las pérdidas anuales combinadas del Producto Interno Bruto(PIB) se proyectan en alrededor de 26 mil 600 millones de dólares para 2040, incluidos unos 26 mil millones en Sri Lanka y 576 millones en Maldivas, en comparación con el período de referencia histórico de 1985-2014.
Los estudios también muestran que el estrés térmico no es solo un riesgo futuro.
En 2023, su aumento debido al cambio climático provocó pérdidas adicionales de tiempo de trabajo y de PIB en ambos países.
En Sri Lanka, entre los sectores que continuarán más afectados están la agricultura, seguida de servicios, manufactura y construcción y en Maldivas, el impacto se sentirá con mayor fuerza en servicios y construcción.
«Estos hallazgos dejan claro que el estrés térmico ya afecta a los trabajadores, las empresas y las economías de Sri Lanka y Maldivas. Proteger a los trabajadores de ese fenomeno debe formar parte de nuestro enfoque de la seguridad y salud en el trabajo, la adaptación climática y la resiliencia económica», afirmó Joni Simpson, directora de la OIT para Sri Lanka y Maldivas.
La experta señaló qu mediante el diálogo social, los gobiernos, los empleadores y los trabajadores pueden desarrollar soluciones prácticas que protejan la salud y los medios de subsistencia al tiempo que sostienen empresas productivas.
Los estudios identifican medidas prácticas que pueden reducir el impacto del aumento del estrés térmico, entre ellas ajustar los horarios de trabajo para evitar los períodos más calurosos, introducir ciclos adecuados de trabajo y descanso, así como proporcionar sombra, hidratación e instalaciones de refrigeración.
Además, fortalecer la vigilancia del calor en el lugar de trabajo y las normas de seguridad y salud ocupacional, y mejorar la concienciación sobre los riesgos relacionados con el calor.
Los hallazgos también apuntan a la importancia de la protección social, en particular para los trabajadores que pueden ser incapaces de reducir sus horas de trabajo sin perder ingresos esenciales.
Los estudios sobre Sri Lanka y Maldivas forman parte de una iniciativa de investigación de seis países que también abarca Etiopía, Ghana, Líbano y Senegal.
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