Puente, uno de los hombres de confianza del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, sigue en el cargo cuatro días después del siniestro en Urda, Toledo, centro del país. Su negativa a dejar el puesto, apuntalada por el mandatario, es que debe dar respuesta a lo ocurrido y adoptar las medidas necesarias.
En plena precampaña hacia las elecciones generales del 29 de noviembre, con favoritismo claro de la derecha, el choque de trenes es la peor noticia que pudiera llegarle al Partido Socialista (PSOE) que dirige Sánchez, sobre todo por su estrecha relación con Puente.
Lo más grave en clave política, es que el apoyo al ministro choca con las exigencias de la mayoría de las formaciones políticas, desde el conservador Partido Popular (PP), la ultra derecha de Vox, hasta el Frente Amplio o Podemos, ambos de izquierda, y los independentistas catalanes de Junts.
De momento, el saldo parcial del choque es de 69 personas fallecidas, con 15 heridos graves hospitalizados, que evolucionan mejor, sobre todo cuatro de ellos que pasaron ayer momentos muy críticos, de acuerdo con fuentes oficiales.
Un violento choque entre el tren AVE 2080 y el Iryo 6076 ocurrió a las 08:45 hora local del pasado miércoles, cuando se produjo una colisión del AVE 2080, con salida de Madrid y destino Sevilla, con el Iryo 6076 que iba delante y causó el descarrilamiento.
Los dos últimos vagones del Iryo se salieron de la vía a la altura de Urda, Toledo, en el centro del país.
Como referencia, se dio a conocer el primer informe de la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (Atat), con un equipo de trabajo que se desplazó al centro de control de alta velocidad de Adif (Administración ferroviaria), en la estación de Atocha de Madrid.
El reporte estima que la colisión se produjo a una velocidad entre 160 y 200 km/h, lo cual provocó que el coche de cabeza del AVE quedase empotrado en el vagón de cola del Iryo, acabando ambos volcados y girados al pie del terraplén de la vía.
Precisó la Aitat que el resto del tren AVE fue completamente descarrilado, quedando sobre la plataforma los seis últimos coches y cayendo el vagón 7 por el terraplén de la vía.
Mientras el asunto se desplaza a la política, en su última visita al Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), en Toledo, acompañado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, el presidente Sánchez afirmó que no solo se adelanta una investigación exhaustiva, sino que se buscan alternativas rápidas para mejorar el sistema de alta velocidad ferroviaria.
Admitió, por segunda vez en estos días, que no es asumible para un país como España, con un sistema de alta velocidad tan potente», sufrir dos accidentes de estas características y esta magnitud (el de Urda y Adamuz) en el mismo año.
Hace 10 meses, tuvo lugar otro siniestro ferroviario en el país ibérico, en Adamuz, Córdoba, con un saldo de 46 personas fallecidas. Abrió un fuerte cuestionamiento a los dispositivos de seguridad, junto con la presunta falta de inversiones, al sistema de vías para trenes.
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