Bolivia, reencuentro con almas de difuntos

La Paz, 1 nov (Prensa Latina) Entre lo terrenal y la realidad, millones de bolivianos rinden homenaje hoy y mañana, ya sea en cementerios o en sus casas y otros espacios, a sus seres queridos difuntos que partieron “al más allá”.

Por Oscar Bravo Fong

Y lo hacen como una forma de recibir y despedir a quienes en vida compartieron alegrías, éxitos y por qué no tristezas en este mundo con personas amadas, quienes por estos días les recuerdan, sin que sus memorias queden en el olvido.

En Bolivia, el Día de los Muertos se conoce principalmente como el de Todos Santos y se celebra de forma oficial cada año el primero y 2 de noviembre.

Como parte de una tradición ancestral, en La Paz, Santa Cruz o Cochabamba, por citar algunos departamentos, las familias se unen en los camposantos de esos lugares a sus seres queridos fenecidos, con adornos de mesas en que predominan, junto a flores y guirnaldas, platos típicos que gustaban a sus ancestros.

Los comerciantes ofertan a precios más elevados que en años anteriores, en medio de la actual crisis económica del país, lirios, rosas blancas y rojas, gladiolos y claveles, además de otros tipos, que configuran un panorama multicolor.

Suele suceder, por otro lado, que en lo más alto del altar de ofrendas se colocan, como muestras de alta estima y consideración, la foto de la persona a las que se honra.

Entre las degustaciones más comunes puestas en el referido sitio sagrado se encuentran alimentos preferidos por los difuntos, entre ellos, frutas diversas, panes como tantawawas (elaborados en forma de niños o bebés), flores y velas para alumbrar el camino, además de bebidas, vino, cigarrillos y hojas de coca.

Dentro de la cosmovisión del boliviano, con raíces indígenas ancestrales, cada primero de noviembre, las familias están listas para el reencuentro con las almas de sus seres queridos a quienes esperan con sus ofrendas y que, según rezan las creencias, “regresan al mundo terrenal para quedarse 24 horas”.

En las nueve regiones del país, el 2 de este mes, las personas van a los cementerios para dar un adiós a las almas con rezos de oraciones, música y disfrutes de comidas típicas en mesas que comparten con quienes visitan a las lápidas, acorde con medios de prensa.

Como afirmaron entrevistados, en esta ocasión de Todos Santos, muchos amantes de la naturaleza realizan también ceremonias para recordar a los animales fallecidos y llaman a proteger la biodiversidad y la Madre Tierra (Pachamama), considerada fuente de vida.

Así, en medio de esas recordaciones, es bueno apuntar que, en el mundo real las autoridades y representantes gubernamentales aseguran el resguardo de los seres vivos, con un gran despliegue policial alrededor de los cementerios y la prohibición de consumir en esos lugares bebidas alcohólicas.

Para mañana, en medio de la festividad tradicional y religiosa, decretado feriado nacional, dichos organismos declararon, al menos en La Paz, capital administrativa del país, el cierre de vías de acceso a calles por donde de seguro transitarán miles de personas que llevarán coronas de flores a sus amados difuntos.

La celebración de Todos Santos en Bolivia deviene tradición con sincretismo entre la fe católica y las cosmovisiones andinas, que celebra el retorno temporal de las almas (ajayus) para visitar a sus seres queridos, apuntó el portal digital La Razón.

oda/obf

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