En el mensaje entregado a la prensa en esta capital también repudió la aseveración sobre presuntas operaciones de ciberespionaje, al tiempo que defendió la cooperación económica y tecnológica del gigante asiático con la región.
En un pronunciamiento, la representación diplomática calificó de difamatorias las declaraciones de Marino Cabrera y cuestionó lo que describió como una actitud de superioridad y prejuicios hacia China y las naciones latinoamericanas y caribeñas.
Sobre las acusaciones de ciberespionaje, la legación afirmó que China es un firme defensor de la seguridad informática, se opone a cualquier modalidad de ciberataque y rechaza que ese asunto sea utilizado para desacreditarla.
Al respecto, instó a abordar los desafíos de la ciberseguridad mediante la cooperación internacional, en lugar de recurrir a la confrontación y las sospechas.
La reacción se produjo después de que Marino Cabrera alertara sobre supuestas operaciones cibernéticas vinculadas a China contra entidades del hemisferio, durante su participación en un foro de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La embajada también respondió a las críticas del diplomático norteamericano sobre la presencia económica china en América Latina, y cuestionó el papel histórico de Washington en la región, a la que, según señaló, ha tratado como su «patio trasero», mediante presiones políticas y sanciones económicas para condicionar las decisiones de Estados soberanos.
En contraste, defendió que las inversiones chinas se realizan bajo principios de mercado, legalidad, transparencia y beneficio mutuo, sin condiciones políticas adicionales ni injerencia en los asuntos internos de otros países.
Como ejemplo de esa cooperación, la representación diplomática destacó el proyecto del Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá, cuya construcción está a cargo de empresas chinas.
Según precisó, la obra ha generado más de tres mil empleos directos locales y, una vez concluida, favorecerá la movilidad de cerca de dos millones de personas en ambas márgenes de la vía interoceánica, además de contribuir al desarrollo económico y social panameño.
La controversia se extendió luego de que el diplomático norteamericano cuestionara los retrasos y sobrecostos de esa infraestructura y calificara de «maligna» la influencia de China en América Latina, expresiones que motivaron una nueva respuesta de la embajada asiática.
«Ningún ruido, ninguna difamación, ninguna presión hegemónica podrá socavar la firme determinación de China de profundizar la cooperación amistosa con Panamá y con los países de América Latina y el Caribe», subrayó el documento.
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