Ante las expectativas por el acontecimiento, con la presencia de seguidores del mandatario de distintas regiones, el Partido de los Trabajadores (PT) orientó a sus direcciones estaduales y municipales a organizar caravanas y facilitar la participación popular.
Según el portal de noticias Metrópoles, las búsquedas de pasajes aéreos hacia Brasilia aumentaron 70 por ciento después de la segunda vuelta de los comicios del último 25 de octubre.
La mayor demanda repercutió en los precios de los boletos, con un vuelo directo desde Sao Paulo hasta la capital para la víspera de la toma de posesión a mil 500 reales (278 dólares).
El valor promedio de ese mismo trayecto en enero pasado fue de 444,63 reales (82 dólares), de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Aviación Civil.
En las redes sociales aparecieron decenas de anuncios de excursiones organizadas para la ocasión, con precios que oscilan entre 390 y dos mil reales (72 y 370 dólares).
Guilherme Sigmaringa, presidente del PT en el Distrito Federal, expresó su expectativa de una movilización que podría superar la registrada durante la investidura de 2023, cuando acudieron alrededor de 300 mil personas.
Atribuyó el interés a la victoria electoral y al simbolismo de una ceremonia que podría ser la última de este tipo para Lula, quien manifestó que no pretende buscar otro mandato.
La edición de 2027 tendrá, además, una particularidad: por primera vez la toma de posesión presidencial se celebrará el 5 de enero, en lugar del primero de ese mes.
Tal cambio responde a una enmienda constitucional promulgada en 2021, que también fijó para el 6 de enero la investidura de los gobernadores, mientras los diputados y los senadores asumirán el 1 de febrero.
Con la modificación del calendario se busca también facilitar la asistencia de otros jefes de Estado y autoridades gubernamentales.
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